Desde el primer Encuentro, la singular coordenada temporal, geográfica e histórica que ocupa Al Ándalus, ha hecho que la producción de espectáculos sea uno de nuestros intereses principales.
Estos encuentros polifónicos — aunque parezca increible — han tenido siempre a la danza como germen. Esta constelación de relaciones entre el pensamiento y el mundo que llamamos “danza”, cuenta con múltiples entendimientos de los que se derivan prácticas heterogéneas que revelan una gran multiplicidad de formas de pensar y sentir el mundo.
Hemos obserado que las puestas en escena producidas específicamente para el encuentro, han sido oportunidades únicas de darle sentido a un origen que hasta ahora permanece desdibujado y que vale la pena entender y clarificar. La conquista de la Nueva España, maniobra que concluyó con la toma de Tenochtitlán en agosto de 1521, llevó en su cauce mucho más que encuentro entre dos mundos; participó una enorme diversidad en el mestizaje étnico y cultural que conforma lo que hoy es nuestra laberíntica identidad mexicana

